Qué se siente y qué no
Un castillo se levantó para resistir, no para alojar. Eso se nota en todo: muros de varios metros, ventanas pequeñas, escaleras de piedra y una temperatura que baja sola en verano y cuesta subir en invierno.
También significa que no hay dos habitaciones iguales. En un hotel normal da igual la que te toque; en una fortaleza, es la diferencia entre dormir en una torre con vistas al valle o en un cuarto interior sin ventana. Merece la pena preguntar al reservar.
Fortalezas de verdad
Cardona es el más rotundo: una fortaleza del siglo IX sobre un cerro, con una colegiata románica dentro del mismo recinto. Alarcón es el más pequeño y el más difícil de conseguir, con una docena de habitaciones dentro de la torre del homenaje y el Júcar rodeándolo por tres lados.
Sigüenza y Oropesa son los más accesibles desde Madrid. El Castillo del Buen Amor, en Salamanca, es el único de esta lista que conserva el foso con agua alrededor de todo el recinto.

Castillo
Parador de Cardona
Cardona, Barcelona
Dentro del recinto amurallado está la colegiata de Sant Vicenç, románica del siglo XI, con su cripta. No es un edificio anexo: duermes dentro del mismo recinto que la iglesia.

Castillo
Parador de Alarcón
Alarcón, Cuenca
Es diminuto: apenas una docena de habitaciones dentro de la torre del homenaje. Eso lo convierte en el más difícil de reservar y en el que más se parece a tener un castillo para ti.

Castillo
Parador de Sigüenza
Sigüenza, Guadalajara
El patio de armas está intacto y se cruza para llegar a las habitaciones. Desde las almenas se ve el pueblo entero y la catedral, a diez minutos andando cuesta abajo.

Castillo
Castillo del Buen Amor
Topas, Salamanca
Conserva el foso con agua alrededor de todo el recinto y se entra cruzándolo. Dentro, el patio de armas se ha cubierto y hace de salón, así que el castillo se usa entero y no solo por fuera.
Castillos con ciudad al lado
Si la idea de estar aislado no te convence, hay fortalezas dentro o al borde de un casco urbano. Hondarribia es el caso más claro: sales del castillo y estás en la plaza de Armas, con la calle San Pedro a dos manzanas.
Carmona funciona como base tranquila para ver Sevilla sin dormir en Sevilla, aunque para eso necesitas coche.

Castillo
Parador de Hondarribia
Hondarribia, Gipuzkoa
Los muros del vestíbulo tienen varios metros de espesor y se ven en corte. No hay restaurante propio, pero sales por la puerta y estás en la plaza de Armas, a dos calles de la calle San Pedro.

Castillo
Parador de Carmona
Carmona, Sevilla
La terraza se asoma en vertical sobre la vega. Está a media hora de Sevilla, así que funciona como base tranquila para visitar la ciudad sin dormir en ella.

Castillo
Parador de Jaén
Jaén, Jaén
El salón principal tiene bóvedas de crucería de gran altura. Desde la terraza se ve el mar de olivos hasta donde alcanza la vista, que es la imagen que la gente viene a buscar a Jaén.
Antes de reservar
Si viajas con poca movilidad o con carrito, pregunta por la habitación concreta. La accesibilidad de un edificio del siglo XII es la que es, y los ascensores llegan hasta donde la piedra deja.
Y comprueba si hay restaurante. Varias de estas fortalezas están apartadas y sin cocina propia te quedas sin cenar.
