Directorio · Castillos · Norte de Inglaterra
Castillo
Langley Castle
Hexham, Northumberland · Reino Unido

Fotografía de Hadrianus1959 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
- El edificio
- Siglo XIV
- Qué fue
- Castillo
- Dónde
- Norte de Inglaterra
- Comprobado en Booking
- Pendiente
Antes de ser un hotel
Castillo construido hacia 1350 por Sir Thomas de Lucy en la frontera con Escocia, arrasado por Enrique IV en 1405 y en ruinas quinientos años, hasta que un historiador lo reconstruyó a finales del XIX.
Lo que no vas a encontrar en otro sitio
Los muros tienen dos metros de grosor y las ventanas son aspilleras; se duerme en una fortaleza de frontera de verdad, a diez minutos del Muro de Adriano.
Te va a gustar si
Quien recorra el Muro de Adriano y el norte de Inglaterra y quiera pasar la noche en el mismo paisaje de castillos y páramos.
Y esto conviene que lo sepas
Las habitaciones dentro del castillo son pocas; las demás están en edificios anexos del jardín y no tienen el mismo encanto.
Cómo se duerme aquí
- Habitaciones muy distintas entre sí: en una fortaleza no hay dos estancias iguales, así que la que te toque importa más que en cualquier hotel.
- Escaleras. Muchas. Los ascensores llegan donde llegan y la piedra manda.
- Silencio real por la noche, porque suelen estar sobre un cerro y apartados del pueblo.
Te lo contamos con calma en dormir en un castillo.
Encaja con
¿Y si está completo?
Pasa a menudo: son sitios pequeños y se llenan. Estos tres se le parecen bastante.

Castillo
Lumley Castle
Chester-le-Street, Durham
Conserva el patio cuadrado con sus cuatro torres y salones con paneles de madera; los banquetes medievales del castillo son una tradición local. Durham, con su catedral normanda, está a diez minutos.

Castillo
Castillo del Buen Amor
Topas, Salamanca
Conserva el foso con agua alrededor de todo el recinto y se entra cruzándolo. Dentro, el patio de armas se ha cubierto y hace de salón, así que el castillo se usa entero y no solo por fuera.

Castillo
Castell d'Empordà
La Bisbal d'Empordà, Girona
Salvador Dalí quiso comprarlo y no llegó a hacerlo; la anécdota la cuentan allí. Desde la terraza se ve el Empordà entero hasta el mar, que está a un cuarto de hora.
